Como en la crisis de 2001, Massa autorizó a las Provincias a emitir Letras similares a los Lecop y Patacones
Las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Tierra del Fuego y Neuquén comienzan a emitir letras con el visto bueno del Banco Central. Se trata de una estrategia similar a la que se utilizó en 2001 para el pago de salarios en consecuencia del retraso de los fondos por parte del Gobierno nacional.

A tan solo un mes de las elecciones Primarias, el kirchnerismo no logró estabilizar la situación económica y, en particular, el problema fiscal con las Provincias adquiere una mayor relevancia.
El Gobierno nacional debió retrasar el pago de una serie de transferencias, entre otras las aplicadas para sustentar el déficit de cajas previsionales locales, y esto generó más presión y descontento entre una gran cantidad de Gobernadores (muchos de los cuales decidieron desdoblar sus boletas para las elecciones).
A raíz de estos sucesos y con el aval del Banco Central, las Provincias fueron autorizadas a emitir letras para la cancelación de sus obligaciones en caso de ser necesario. La Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Tierra del Fuego y Neuquén son los ejemplos más prominentes en la emisión de estos títulos, que no se veían desde la crisis de 2001.

Se trata de una serie de instrumentos muy parecidos a lo que en su momento fueron los bonos Lecop o los famosos Patacones, bonos con la potestad de ser utilizados a modo de pago para abonar impuestos y que circulaban a la par del peso argentino para hacer frente al financiamiento de salarios en la administración pública provincial.
En aquel entonces, estos bonos suponían una alternativa entre la atadura de manos que imponía la Ley de Convertibilidad para emitir pesos. Y si bien en la actualidad es más que evidente que no existe ninguna atadura para imprimir dinero sin respaldo, lo cierto es que se pretende atenuar la inyección de pesos y más aún luego de las últimas maniobras lanzadas.
El Banco Central debió desembolsar girar al Tesoro un monto por $688.000 millones en concepto de “adelantos transitorios” para comprar los DEGs y yuanes con los cuales se efectuó el último pago de vencimientos al FMI, por un valor equivalente a los US$ 2.700 millones. Se alcanzó el récord nominal más grande de la historia en giros directos hacia el Tesoro.
Por otra parte, entre enero y junio el BCRA emitió 4,87 billones de pesos para pagar intereses por todos sus pasivos remunerados. Solamente en junio de 2023 se alcanzaron a pagar hasta $1,14 billones por intereses por el llamado “déficit cuasi-fiscal”, un elemento que mantiene encendida la máquina de impresión de dinero independientemente de si el fisco necesita o no recursos para financiar sus desequilibrios.
Bajo este escenario, la tasa de inflación interanual ya superó el 114% al término del mes de mayo, y el dato que se dará a conocer por el INDEC en esta semana podría confirmar una suba anual de precios en torno al 120%.
De hecho, para el momento de las elecciones generales la inflación podría llegar a alcanzar el 130% fácilmente, y para fin de año se estima un piso de por lo menos el 140% interanual.

