LAS VENTAS MINORISTAS PYME VOLVIERON A CAER EN AGOSTO Y ACUMULAN UNA BAJA DEL 2,4% EN 2026
Las ventas de los comercios pequeños y medianos retrocedieron 0,2% interanual en agosto y 2,7% frente a julio. CAME atribuyó el resultado a la pérdida de poder adquisitivo, las tarifas y el endeudamiento de los hogares.
Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas volvieron a mostrar una caída durante agosto y acumularon un retroceso del 2,4% en los primeros ocho meses de 2026, según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
En términos interanuales y a precios constantes, las ventas disminuyeron 0,2% durante agosto. En la comparación mensual desestacionalizada, la baja fue más pronunciada: 2,7% respecto de julio.
Según el informe, el comportamiento del consumo estuvo condicionado por una menor capacidad de compra de los hogares, el impacto de las tarifas de los servicios y el endeudamiento familiar. También influyeron el menor movimiento posterior a las vacaciones de invierno y una menor disponibilidad de ingresos.
El deterioro se reflejó además en la percepción de los comerciantes. El 46,5% de los empresarios consultados señaló que la situación de su negocio empeoró durante agosto, mientras que apenas el 6,1% consideró que tuvo una mejora.
El comportamiento fue diferente según el rubro. Las mayores caídas interanuales se registraron en bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con un descenso del 4,8%; alimentos y bebidas, con una baja del 2,5%; y farmacia, con una disminución del 0,5%.
En cambio, algunos sectores lograron crecer. Perfumería registró un aumento del 12,8%, seguida por textil e indumentaria, con 6,4%; calzado y marroquinería, con 1,2%; y ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, con 0,3%.
El canal online mostró un comportamiento diferente. Las ventas realizadas por comercios que también tienen locales físicos crecieron 17,6% interanual durante agosto y 0,4% frente a julio.
El informe de CAME muestra así un escenario de consumo todavía débil, con familias que concentran sus gastos en productos indispensables y postergan compras de mayor valor, mientras los comercios enfrentan costos crecientes y dificultades para impulsar las ventas.

