VILLA OJO DE AGUA SE PREPARA PARA VIVIR SUS FIESTAS PATRONALES EN HONOR A LA VIRGEN DE LA MERCED
La comunidad celebrará este jueves 24 de septiembre la fiesta central de su patrona, con misa, procesión y un tradicional desfile de más de 500 jinetes. Este miércoles se realizará la vigilia y serenata previa a la celebración.
La celebración religiosa comenzó el lunes 14 con la bajada de la imagen de Nuestra Señora de La Merced y el inicio de la novena. Durante estos días, la comunidad participó del Rosario de la Aurora, el Rosario Comunitario y las misas del novenario.
Este miércoles 23, víspera de la fiesta central, se celebrará una misa a las 20 en la parroquia Nuestra Señora de La Merced. A partir de las 21 comenzará la serenata y vigilia, con la participación de artistas y academias locales, que se extenderá hasta la medianoche, cuando la imagen de la patrona saldrá del templo para recibir los primeros saludos de los fieles.
La jornada central será este jueves 24. A las 10 se celebrará la misa destinada a las agrupaciones gauchas y a las 16 tendrá lugar la Solemne Misa Central. Luego, a las 17, se realizará la procesión por las principales calles de la ciudad.
Uno de los momentos tradicionales de la celebración será el desfile de agrupaciones gauchas, previsto para las 18.30. Según la organización, participarán más de 500 jinetes provenientes de distintos puntos de la ciudad y del interior del departamento Ojo de Agua, quienes recorrerán los alrededores de la plaza central Manuel Belgrano para rendir homenaje a la Virgen.
Las actividades finalizarán a las 20.30 con una nueva serenata en honor a Nuestra Señora de La Merced, como cierre de la jornada patronal.
La celebración tendrá además un significado histórico para la comunidad, ya que este año se conmemoran 134 años de la finalización del templo parroquial, cuya construcción concluyó en 1892. El edificio se encuentra frente a la plaza central Manuel Belgrano y conserva allí la histórica imagen de la Virgen de La Merced.
La devoción por la patrona se remonta a mediados del siglo XIX, cuando la familia Sánchez donó la imagen de origen español que actualmente continúa siendo venerada por la comunidad.

