LA INDUSTRIA Y LA CONSTRUCCIÓN PROFUNDIZAN SU CAÍDA Y CRECE LA PREOCUPACIÓN POR EL EMPLEO
La actividad industrial cayó 5% en julio y la construcción retrocedió 4,6% en el mismo mes. Ambos sectores acumulan fuertes pérdidas de empresas y puestos de trabajo desde el inicio de la actual gestión económica.
La industria y la construcción volvieron a mostrar fuertes retrocesos en la Argentina y encendieron nuevas señales de preocupación sobre la actividad económica y el empleo.
Según los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la producción manufacturera registró en julio una caída del 5% respecto de junio, mientras que la actividad de la construcción disminuyó 4,6% en la comparación mensual.
En la comparación interanual, la industria manufacturera registró una baja del 4,9%, mientras que la construcción retrocedió 4,5%. Se trata de dos sectores de gran importancia para la economía argentina debido a su impacto sobre el empleo, el consumo y la actividad de numerosas empresas proveedoras.
La situación industrial también refleja un deterioro acumulado. Desde diciembre de 2023, cuando asumió Javier Milei, se perdieron alrededor de 87.000 empleos formales y cerraron más de 4.000 empresas vinculadas al sector, de acuerdo con datos oficiales citados en el informe.
La industria trabaja además con una importante capacidad instalada ociosa. Actualmente, alrededor del 40% de las máquinas se encuentran sin utilizar, un indicador que refleja la menor demanda que enfrentan numerosas empresas.
La construcción atraviesa una situación similar. La caída de la actividad repercute especialmente sobre empresas constructoras, proveedores de materiales y trabajadores vinculados con las obras privadas y públicas.
Desde el Gobierno nacional sostienen que el retroceso forma parte del proceso de transformación de la economía argentina y defienden una mayor apertura y competencia. En las últimas semanas, sin embargo, el Ejecutivo comenzó a poner mayor énfasis en la necesidad de reactivar la actividad y adoptó medidas destinadas a estimular el crédito hipotecario y el sector inmobiliario.
Economistas y especialistas consultados señalan entre los factores que afectan a estos sectores la contracción del consumo, el aumento de los costos, el encarecimiento del crédito y una mayor competencia de productos importados.
La evolución de la industria y la construcción se convirtió así en uno de los principales desafíos para la economía argentina, especialmente por su impacto directo sobre el empleo y el mercado interno.

