TENSIÓN EN LA INDUSTRIA POR LA CAÍDA DE LA ACTIVIDAD Y EL EMPLEO: EL GOBIERNO DEFENDIÓ EL RUMBO ECONÓMICO
Tras los reclamos de la Unión Industrial Argentina por la pérdida acumulada de puestos de trabajo y el freno fabril, el ministro de Economía ratificó la disciplina fiscal, el esquema de «crecimiento a dos velocidades» y prometió bajas impositivas atadas al superávit.
El sector manufacturero y el Palacio de Hacienda protagonizaron un nuevo capítulo de tensión tras la difusión de los últimos balances productivos. Representantes de la Unión Industrial Argentina (UIA) y cámaras del interior manifestaron su alarma ante la contracción del nivel de actividad en ramas clave de la producción y advirtieron sobre un saldo de casi 90.000 puestos laborales dados de baja en el sector fabril en el último año, en medio de un mercado interno debilitado y mayores costos operativos.
Frente al planteo empresario, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el programa de estabilización macroeconómica y sostuvo que la prioridad innegociable de la gestión continúa siendo el déficit cero y la desaceleración inflacionaria. El funcionario admitió que la economía transita un proceso de «crecimiento a dos velocidades» —con sectores primarios y energéticos con fuerte dinamismo frente a rubros vinculados al consumo masivo que demoran en recuperarse—, pero descartó de plano la aplicación de subsidios extraordinarios o medidas de protección comercial que alteren el equilibrio fiscal.
Desde el sector fabril, los principales reclamos apuntaron a tres frentes:
- Presión impositiva: La persistencia de tributos que gravan la producción y encarecen los costos logísticos frente a competidores externos.
- Apertura de importaciones: La preocupación por el ingreso de bienes terminados a precios internacionales en rubros sensibles como textil, calzado y metalmecánica.
- Capacidad instalada: El sostenido nivel de ociosidad en plantas fabriles, que en algunos segmentos promedia caídas de dos dígitos en la utilización de maquinaria.
En respuesta a estas demandas, el equipo económico ratificó que el sendero de reducción de impuestos —en particular gravámenes distorsivos y cargas patronales— se implementará de manera gradual y únicamente a medida que la consolidación del superávit fiscal genere el espacio tributario necesario. Mientras tanto, desde el Gobierno instaron a las empresas a ganar competitividad interna mediante la modernización de procesos y el ordenamiento de costos, anticipando que las pautas macroeconómicas no sufrirán modificaciones en el corto plazo.

