Tarjetas de la corrupción: una caja que recaudaba 170 millones por día
- El caso «Chocolate» destapó una matriz conocida por toda la política.
- La sospechas que salpican al kirchnerismo y a la oposición.
Aun si los 48 dueños de las tarjetas de débito del caso «Chocolate» estuvieran vivos y trabajando, el año de la Legislatura bonaerense podría catalogarse de escandaloso. Tanto la cámara de Senadores como la de Diputados tuvieron una sola sesión ordinaria este año. Peor que el Congreso. Y esa parálisis no se debe a falta de recursos: entre ambos cuerpos manejan un presupuesto de 170 millones de pesos por día.
Parte de esa caja millonaria es la que quedó bajo la lupa de la Justicia desde que Julio «Chocolate» Rigau, un puntero peronista de La Plata, fue detenido infragante mientras sacaba plata de un cajero automático del Banco Provincia con los 48 plásticos.
No se trataba, claro, de un excéntrico híper bancarizado sino de un clásico puntero bonaerense recaudando plata para la política. Su terminal más cercana, según tres fuentes de la Provincia, es el concejal Facundo Albini, confeso massista, pero quien también aparece en afiches Julio Alak, ministro de Justicia local y candidato a intendente de La Plata por Unión por la Patria. Alak quedó salpicado también por sus contactos con uno de los jueces que liberó a «Chocolate».
Lo curioso (o indignante mejor dicho) es que la dirigencia bonaerense no parece demasiado preocupada en esclarecer el escándalo sino más bien lo contrario: por un lado, tras una fuerte presión política, dos camaristas decidieron anular la causa aduciendo que la policía había violado los derechos de «Chocolate», al detenerlo en el banco sin una orden.
Y por el otro, con el mismo entusiasmo, se reparten acusaciones y tejen conjeturas sobre por qué lo agarraron al puntero. Para que se entienda bien: las dudas no son por haber descubierto un entramado desconocido y oculto. Al revés. Lo que llama la atención en la política bonaerense es por qué se avanzó esta vez sobre un tipo de personajes y acto de corrupción enquistado hace décadas y avalado por todos. (clarin)


